miércoles, 6 de febrero de 2008

VENEZUELA. MISIONES EDUCACIONALES DE CHILE

TRES MISIONES CHILENAS EN VENEZUELA


Las Misiones Educacionales Chilenas.


Terminada la dictadura gomecista, Mariano Picón Salas regresó a Caracas, a comienzos de 1936, después de haber ejercido la docencia en la propia Universidad de Chile, donde se había graduado de profesor de Historia y Filosofía. Había sido llamado para asumir la Superintendencia de Educación y, más tarde, el Decanato de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Central de Venezuela. Había vivido casi casi 13 años en Chile, desde 1923, cuando recién cumplía los 22 años y allí escribió gran parte de su obra.

Al regresar, a los 35 años, el humanista merideño --que actualmente figura entre los 30 personajes más influyentes de la historia venezolana-- propuso al Gobierno traer la Primera Misión Educacional Chilena, destinada a colaborar con las nuevas autoridades educacionales venezolanas, entre las cuales él forma parte, e iniciar las reformas que se hacían impostergables para poner al día al país y reforzar la libertad y la justicia que recien hacían presencia en la vida nacional. La educación era, sin duda, uno de los caminos escogidos para contribuir a la formación de un pueblo reflexivo y capaz de buscar soluciones viables y legítimas.

La Misión de 1936 recibió una emotiva y cordial acogida del Gobierno y de los sectores educacionales del país. Su presencia se recuerda a menudo como símbolo de la vieja amistad que unen culturalmente a Chile y Venezuela. En 1614 había llegado a Santiago el profesor de latín y teólogo venezolano Rafael de Salazar y en 1659 había llegado a Caracas el filósofo y teólogo chileno Alfonso Briceño. Mariano Picón Salas, que iniciaba esta nueva experiencia y que ya era una de las figuras mayores de la letras y la historiografía de este país, se sentía venezolano y chileno al mismo tiempo, con vivencias y testimonios personales inolvidables de ambos países.

La Primera Misión estuvo integrada por catorce profesores: Horacio Aravena Andaur --que posteriormente fue un distinguido Rector de la Universidad Técnica del Estado, hoy Universidad de Santiago--, Rosa Paulina de Franzetti, Salvador Fuentes Vega, Julio Heisse González, Humberto Inostroza, Armando Lira Sepúlveda, Manuel Mandujano, María Marchant de González Vera, Oscar Marín, Carmen Moena Morales, Daniel Navea, Octavio Palma Pérez, Humberto Parodi Alister y Oscar Vera Lamperain, que la presidió. Tres años más tarde, hacia febrero de 1939, los profesores chilenos daban por terminada su labor.

Esta Misión y las dos que vendrían tuvieron el buen cuidado de cumplir su tarea sin intromisiones indebidas en su cultura, con pleno respeto a los perfiles propios del pensamiento venezolano y a las normas establecidas en la búsqueda de su destino. El respeto a que los venezolanos y chilenos se sintieron espontáneamente convocados, contribuyó a enaltecer el trabajo que realizaron con libertad y armonía, a la vez que engrandecieron, sin estridencias, a dos pueblos hermanados por el mismo ideal humanista y democratizador.

El Instituto Pedagógico organizó y modernizó la educación venezolana y, desde sus inicios, fue un centro de ideas de progreso que, a través de los profesores forjados en sus aulas, ayudó a establecer la unidad nacional y consolidar y democratizar aceleradamente los valores de los estamentos sociales emergentes del país. Los liceos abrieron gratuitamente el futuro de Venezuela en un ambiente amplio y tolerante y dieron posibilidades excepcionales a sectores largamente silenciados y postergados. Con ello el Estado cumplió, en su función docente, con una de sus esenciales responsabilidades, y otorgó la mayor igualdad de oportunidades, lejos de una educación diferenciada según clases y grupos sociales.

La Segunda Misión, entre 1939 y 1941, que avanzó en otros importantes aspectos de la educación venezolana, estuvo formada por los ilustres Maestros chilenos Eugenio González Rojas y Juan Gómez Millas, que más tarde serían brillantes Rectores de la Universidad de Chile y grandes innovadores de la educación superior chilena; Humberto Díaz Casanueva, que en 1971 recibiría el Premio Nacional de Literatura por su notable obra poética; y Humberto Fuenzalida Villegas, que hizo singulares aportes en la planificación educacional. Luego se incorpora el consagrado pintor chileno, Marcos Bontá Acosta, quien, hasta 1943, vacía con generosidad su larga experiencia recogida en Italia, Alemania y España, en el proceso artístico venezolano. Todos ellos afianzan los principios de una educación sin privilegios, de libre examen, crítica y renovadora, capaz de avanzar a través del impulso vital del espíritu y el conocimiento.

La Tercera Misión, la de 1948, estuvo formada por los distinguidos Maestros Roberto Munizaga, Manuel Zamorano, Ramón Torres y Daniel Navea, entregados a la misma tarea de dar sitio preferente a la educación y abrir nuevos caminos a la investigación dentro de un sistema renovado y plural. En documentos visionarios sobre la modernización del sistema educacional, ya se hablaba de la necesidad de ir mejorando no sólo la formación de los profesores, sino atenderles económicamente, sin reparo ni regateos, según su alta responsabilidad, para poder sostener en el futuro un proceso de reformas y descentralización indispensable en la vastedad de la vida nacional.


Edgar Perramón Q., en “Armando Lira, Grandes de Ñuble”,
Impresora “La Discusión”, Chillán, enero 2005.

viernes, 28 de diciembre de 2007

MENSAJE DE FIN AÑO

CHILE....... ES NUESTRA FE



DEMOCRACIA.....NUESTRA POLITICA



PARTICIPACION SOCIAL...... NUESTRO DESAFIO



TODO EL PODER................... PARA LA COMUNIDAD

viernes, 26 de octubre de 2007

jueves, 4 de octubre de 2007

domingo, 23 de septiembre de 2007

SALVADOR ALLENDE. UNA TAREA PENDIENTE


SE CUMPLEN 34 AÑOS DEL 11 DE SEPTIEMBRE DE 1973.

TRAGEDIA PARA LA VIDA CONSTITUCIONAL DE LA REPUBLICA.
DERROCAMIENTO DEL GOBIERNO CONSTITUCIONAL DEL PRESIDENTE SALVADOR ALLENDE.

MILES DE DETENIDOS, TORTURADOS, DESAPARECIDOS Y EXILIADOS.

LA TAREA INICIADA POR LAS FUERZAS DEL CAMBIO EN CHILE AÚN ESTAN PENDIENTES Y LA HISTORIA SE ENCARGARÁ DE DEMOSTRARLAS.

AÚN ESTA FRESCA EN LA MEMORIA DE LOS CHILENOS Y DE LOS PAÍSES DEL MUNDO LOS ACONTECIMIENTOS LUCTUOSOS DE ESA TRAGEDIA.

HOY ES HORA DE REFLEXIONAR CON SERENIDAD, AUTOCRÍTICA Y EQUILIBRIO.

SOLO NOS CABE RECORDAR SUS ULTIMAS PALABRAS COMO UNA LECCION PARA HISTORIA Y LA MEMORIA Y DESMEMORIA DE MUECHOS CHILENOS.


Santiago de Chile, 11 de Septiembre de 1973, 9:03 a.m., Radio Magallanes:

En estos momentos pasan los aviones. Es posible que nos acribillen. Pero que sepan que aquí estamos, por l o menos con nuestro ejemplo, que en este país hay hombres que saben cumplir con la obligación que tienen. Yo lo haré por mandato del pueblo y por mandato conciente de un Presidente que tiene la dignidad del cargo entregado por su pueblo en elecciones libres y democráticas. En nombre de los más sagrados intereses del pueblo, en nombre de la Patria, los llamo a ustedes para decirles que tengan fe. La historia no se detiene ni con la represión ni con el crimen. Esta es una etapa que será superada. Este es un momento duro y difícil: es posible que nos aplasten. Pero el mañana será del pueblo, será de los trabajadores. La humanidad avanza para la conquista de una vida mejor.

Pagaré con mi vida la defensa de los principios que son caros a esta Patria. Caerá un baldón sobre aquellos que han vulnerado sus compromisos, faltando a su palabra... rota la doctrina de las Fuerzas Armadas.

El pueblo debe estar alerta y vigilante. No debe dejarse provocar, ni debe dejarse masacrar, pero también debe defender sus conquistas. Debe defender el derecho a construir con su esfuerzo una vida digna y mejor.

Seguramente ésta será la última oportunidad en que pueda dirigirme a ustedes. La Fuerza Aérea ha bombardeado las torres de Radio Postales y Radio Corporación. Mis palabras no tienen amargura sino decepción Que sean ellas el castigo moral para los que han traicionado el juramento que hicieron: soldados de Chile, comandantes en jefe titulares, el almirante Merino, que se ha autodesignado comandante de la Armada, más el señor Mendoza, general rastrero que sólo ayer manifestara su fidelidad y lealtad al Gobierno, y que también se ha autodenominado Director General de carabineros. Ante estos hechos sólo me cabe decir a los trabajadores: ¡Yo no voy a renunciar! Colocado en un tránsito histórico, pagaré con mi vida la lealtad del pueblo. Y les digo que tengo la certeza de que la semilla que hemos entregado a la conciencia digna de miles y miles de chilenos, no podrá ser segada definitivamente. Tienen la fuerza, podrán avasallarnos, pero no se detienen los procesos sociales ni con el crimen ni con la fuerza. La historia es nuestra y la hacen los pueblos.

Trabajadores de mi Patria: quiero agradecerles la lealtad que siempre tuvieron, la confianza que depositaron en un hombre que sólo fue intérprete de grandes anhelos de justicia, que empeñó su palabra en que respetaría la Constitución y la ley, y así lo hizo. En este momento definitivo, el último en que yo pueda dirigirme a ustedes, quiero que aprovechen la lección: el capital foráneo, el imperialismo, unidos a la reacción, creó el clima para que las Fuerzas Armadas rompieran su tradición, la que les enseñara el general Schneider y reafirmara el comandante Araya, víctimas del mismo sector social que hoy estará en sus casas esperando con mano ajena reconquistar el poder para seguir defendiendo sus granjerías y sus privilegios.Me dirijo, sobre todo, a la modesta mujer de nuestra tierra, a la campesina que creyó en nosotros, a la abuela que trabajó más, a la madre que supo de nuestra preocupación por los niños. Me dirijo a los profesionales de la Patria, a los profesionales patriotas que siguieron trabajando contra la sedición auspiciada por los colegios profesionales, colegios de clases para defender también las ventajas de una sociedad capitalista de unos pocos.
Me dirijo a la juventud, a aquellos que cantaron y entregaron su alegrí a y su espíritu de lucha. Me dirijo al hombre de Chile, al obrero, al campesino, al intelectual, a aquellos que serán perseguidos, porque en nuestro país el fascismo ya estuvo hace muchas horas presente; en los atentados terroristas, volando los puentes, cortando las vías férreas, destruyendo lo oleoductos y los gaseoductos, frente al silencio de quienes tenían la obligación de proceder. Estaban comprometidos. La historia los juzgará.

Seguramente Radio Magallanes será acallada y el metal tranquilo de mi voz ya no llegará a ustedes. No importa. La seguirán oyendo. Siempre estaré junto a ustedes. Por lo menos mi recuerdo será el de un hombre digno que fue leal con la Patria.

El pueblo debe defenderse, pero no sacrificarse. El pueblo no debe dejarse arrasar ni acribillar, pero tampoco puede humillarse.

Trabajadores de mi Patria, tengo fe en Chile y su destino. Superarán otros hombres este momento gris y amargo en el que la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor.

¡Viva Chile! ¡Viva el pueblo! ¡Vivan los trabajadores!Estas son mis últimas palabras y tengo la certeza de que mi sacrificio no será en vano, tengo la certeza de que, por lo menos, será una lección moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición.














Friday, September 11 2007
SALVADOR ALLENDE: UNA TAREA PENDIENTE





















Friday, September 11 2007
SALVADOR ALLENDE: UNA TAREA PENDIENTE



Se cumple otro aniversario de la muerte de Salvador Allende. ¿Qué podría decirnos hoy en septiembre del 2007? Nada que no sepamos: (1) Nunca antes en su historia Chile está en una situación económica expectante, en gran medida, por las transformaciones que el país vivió bajos los gobiernos de la derecha, la democracia cristiana y la Unidad Popular. (2) Que la inequidad social que existe hoy en Chile es inaceptable para todo chileno.(3) La inconsecuencia de los militantes socialista se hace cada día más inaceptable(4) La utilización de su figura como valor de uso y de cambio por parte de la nomenclatura gobernante es paradojal.(5) Que los valores y principios que la Unidad Popular en su tiempo encarnó en el pueblo de Chile no han desaparecido. Están latentes y es una tarea pendiente recuperarlos por las nuevas generaciones de chilenos. (6) Sin la profundización en los cambios estructurales realizados por su gobierno, la sociedad chilena, en especial el régimen militar, no habría podido alcanzar avances en materia económica. Esto hay que reconocerlo con hidalguía, sin temores a ser adjetivado.Con el telón de fondo antes acotado, este homenaje a su memoria y a su tarea inconclusa, reproducimos a continuación su último mensaje.




Santiago de Chile, 11 de Septiembre de 1973, 9:03 a.m., Radio Magallanes:
En estos momentos pasan los aviones. Es posible que nos acribillen. Pero que sepan que aquí estamos, por l o menos con nuestro ejemplo, que en este país hay hombres que saben cumplir con la obligación que tienen. Yo lo haré por mandato del pueblo y por mandato conciente de un Presidente que tiene la dignidad del cargo entregado por su pueblo en elecciones libres y democráticas. En nombre de los más sagrados intereses del pueblo, en nombre de la Patria, los llamo a ustedes para decirles que tengan fe. La historia no se detiene ni con la represión ni con el crimen. Esta es una etapa que será superada. Este es un momento duro y difícil: es posible que nos aplasten. Pero el mañana será del pueblo, será de los trabajadores. La humanidad avanza para la conquista de una vida mejor.
Pagaré con mi vida la defensa de los principios que son caros a esta Patria. Caerá un baldón sobre aquellos que han vulnerado sus compromisos, faltando a su palabra... rota la doctrina de las Fuerzas Armadas.
El pueblo debe estar alerta y vigilante. No debe dejarse provocar, ni debe dejarse masacrar, pero también debe defender sus conquistas. Debe defender el derecho a construir con su esfuerzo una vida digna y mejor.
Seguramente ésta será la última oportunidad en que pueda dirigirme a ustedes. La Fuerza Aérea ha bombardeado las torres de Radio Postales y Radio Corporación. Mis palabras no tienen amargura sino decepción Que sean ellas el castigo moral para los que han traicionado el juramento que hicieron: soldados de Chile, comandantes en jefe titulares, el almirante Merino, que se ha autodesignado comandante de la Armada, más el señor Mendoza, general rastrero que sólo ayer manifestara su fidelidad y lealtad al Gobierno, y que también se ha autodenominado Director General de carabineros. Ante estos hechos sólo me cabe decir a los trabajadores: ¡Yo no voy a renunciar! Colocado en un tránsito histórico, pagaré con mi vida la lealtad del pueblo. Y les digo que tengo la certeza de que la semilla que hemos entregado a la conciencia digna de miles y miles de chilenos, no podrá ser segada definitivamente. Tienen la fuerza, podrán avasallarnos, pero no se detienen los procesos sociales ni con el crimen ni con la fuerza. La historia es nuestra y la hacen los pueblos.
Trabajadores de mi Patria: quiero agradecerles la lealtad que siempre tuvieron, la confianza que depositaron en un hombre que sólo fue intérprete de grandes anhelos de justicia, que empeñó su palabra en que respetaría la Constitución y la ley, y así lo hizo. En este momento definitivo, el último en que yo pueda dirigirme a ustedes, quiero que aprovechen la lección: el capital foráneo, el imperialismo, unidos a la reacción, creó el clima para que las Fuerzas Armadas rompieran su tradición, la que les enseñara el general Schneider y reafirmara el comandante Araya, víctimas del mismo sector social que hoy estará en sus casas esperando con mano ajena reconquistar el poder para seguir defendiendo sus granjerías y sus privilegios.Me dirijo, sobre todo, a la modesta mujer de nuestra tierra, a la campesina que creyó en nosotros, a la abuela que trabajó más, a la madre que supo de nuestra preocupación por los niños. Me dirijo a los profesionales de la Patria, a los profesionales patriotas que siguieron trabajando contra la sedición auspiciada por los colegios profesionales, colegios de clases para defender también las ventajas de una sociedad capitalista de unos pocos.
Me dirijo a la juventud, a aquellos que cantaron y entregaron su alegrí a y su espíritu de lucha. Me dirijo al hombre de Chile, al obrero, al campesino, al intelectual, a aquellos que serán perseguidos, porque en nuestro país el fascismo ya estuvo hace muchas horas presente; en los atentados terroristas, volando los puentes, cortando las vías férreas, destruyendo lo oleoductos y los gaseoductos, frente al silencio de quienes tenían la obligación de proceder. Estaban comprometidos. La historia los juzgará.
Seguramente Radio Magallanes será acallada y el metal tranquilo de mi voz ya no llegará a ustedes. No importa. La seguirán oyendo. Siempre estaré junto a ustedes. Por lo menos mi recuerdo será el de un hombre digno que fue leal con la Patria.
El pueblo debe defenderse, pero no sacrificarse. El pueblo no debe dejarse arrasar ni acribillar, pero tampoco puede humillarse.
Trabajadores de mi Patria, tengo fe en Chile y su destino. Superarán otros hombres este momento gris y amargo en el que la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor.
¡Viva Chile! ¡Viva el pueblo! ¡Vivan los trabajadores!Estas son mis últimas palabras y tengo la certeza de que mi sacrificio no será en vano, tengo la certeza de que, por lo menos, será una lección moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición.












Se cumple otro aniversario de la muerte de Salvador Allende. ¿Qué podría decirnos hoy en septiembre del 2007? Nada que no sepamos: (1) Nunca antes en su historia Chile está en una situación económica expectante, en gran medida, por las transformaciones que el país vivió bajos los gobiernos de la derecha, la democracia cristiana y la Unidad Popular. (2) Que la inequidad social que existe hoy en Chile es inaceptable para todo chileno.(3) La inconsecuencia de los militantes socialista se hace cada día más inaceptable(4) La utilización de su figura como valor de uso y de cambio por parte de la nomenclatura gobernante es paradojal.(5) Que los valores y principios que la Unidad Popular en su tiempo encarnó en el pueblo de Chile no han desaparecido. Están latentes y es una tarea pendiente recuperarlos por las nuevas generaciones de chilenos. (6) Sin la profundización en los cambios estructurales realizados por su gobierno, la sociedad chilena, en especial el régimen militar, no habría podido alcanzar avances en materia económica. Esto hay que reconocerlo con hidalguía, sin temores a ser adjetivado.Con el telón de fondo antes acotado, este homenaje a su memoria y a su tarea inconclusa, reproducimos a continuación su último mensaje.




Santiago de Chile, 11 de Septiembre de 1973, 9:03 a.m., Radio Magallanes:
En estos momentos pasan los aviones. Es posible que nos acribillen. Pero que sepan que aquí estamos, por l o menos con nuestro ejemplo, que en este país hay hombres que saben cumplir con la obligación que tienen. Yo lo haré por mandato del pueblo y por mandato conciente de un Presidente que tiene la dignidad del cargo entregado por su pueblo en elecciones libres y democráticas. En nombre de los más sagrados intereses del pueblo, en nombre de la Patria, los llamo a ustedes para decirles que tengan fe. La historia no se detiene ni con la represión ni con el crimen. Esta es una etapa que será superada. Este es un momento duro y difícil: es posible que nos aplasten. Pero el mañana será del pueblo, será de los trabajadores. La humanidad avanza para la conquista de una vida mejor.
Pagaré con mi vida la defensa de los principios que son caros a esta Patria. Caerá un baldón sobre aquellos que han vulnerado sus compromisos, faltando a su palabra... rota la doctrina de las Fuerzas Armadas.
El pueblo debe estar alerta y vigilante. No debe dejarse provocar, ni debe dejarse masacrar, pero también debe defender sus conquistas. Debe defender el derecho a construir con su esfuerzo una vida digna y mejor.
Seguramente ésta será la última oportunidad en que pueda dirigirme a ustedes. La Fuerza Aérea ha bombardeado las torres de Radio Postales y Radio Corporación. Mis palabras no tienen amargura sino decepción Que sean ellas el castigo moral para los que han traicionado el juramento que hicieron: soldados de Chile, comandantes en jefe titulares, el almirante Merino, que se ha autodesignado comandante de la Armada, más el señor Mendoza, general rastrero que sólo ayer manifestara su fidelidad y lealtad al Gobierno, y que también se ha autodenominado Director General de carabineros. Ante estos hechos sólo me cabe decir a los trabajadores: ¡Yo no voy a renunciar! Colocado en un tránsito histórico, pagaré con mi vida la lealtad del pueblo. Y les digo que tengo la certeza de que la semilla que hemos entregado a la conciencia digna de miles y miles de chilenos, no podrá ser segada definitivamente. Tienen la fuerza, podrán avasallarnos, pero no se detienen los procesos sociales ni con el crimen ni con la fuerza. La historia es nuestra y la hacen los pueblos.
Trabajadores de mi Patria: quiero agradecerles la lealtad que siempre tuvieron, la confianza que depositaron en un hombre que sólo fue intérprete de grandes anhelos de justicia, que empeñó su palabra en que respetaría la Constitución y la ley, y así lo hizo. En este momento definitivo, el último en que yo pueda dirigirme a ustedes, quiero que aprovechen la lección: el capital foráneo, el imperialismo, unidos a la reacción, creó el clima para que las Fuerzas Armadas rompieran su tradición, la que les enseñara el general Schneider y reafirmara el comandante Araya, víctimas del mismo sector social que hoy estará en sus casas esperando con mano ajena reconquistar el poder para seguir defendiendo sus granjerías y sus privilegios.Me dirijo, sobre todo, a la modesta mujer de nuestra tierra, a la campesina que creyó en nosotros, a la abuela que trabajó más, a la madre que supo de nuestra preocupación por los niños. Me dirijo a los profesionales de la Patria, a los profesionales patriotas que siguieron trabajando contra la sedición auspiciada por los colegios profesionales, colegios de clases para defender también las ventajas de una sociedad capitalista de unos pocos.
Me dirijo a la juventud, a aquellos que cantaron y entregaron su alegrí a y su espíritu de lucha. Me dirijo al hombre de Chile, al obrero, al campesino, al intelectual, a aquellos que serán perseguidos, porque en nuestro país el fascismo ya estuvo hace muchas horas presente; en los atentados terroristas, volando los puentes, cortando las vías férreas, destruyendo lo oleoductos y los gaseoductos, frente al silencio de quienes tenían la obligación de proceder. Estaban comprometidos. La historia los juzgará.
Seguramente Radio Magallanes será acallada y el metal tranquilo de mi voz ya no llegará a ustedes. No importa. La seguirán oyendo. Siempre estaré junto a ustedes. Por lo menos mi recuerdo será el de un hombre digno que fue leal con la Patria.
El pueblo debe defenderse, pero no sacrificarse. El pueblo no debe dejarse arrasar ni acribillar, pero tampoco puede humillarse.
Trabajadores de mi Patria, tengo fe en Chile y su destino. Superarán otros hombres este momento gris y amargo en el que la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor.
¡Viva Chile! ¡Viva el pueblo! ¡Vivan los trabajadores!Estas son mis últimas palabras y tengo la certeza de que mi sacrificio no será en vano, tengo la certeza de que, por lo menos, será una lección moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición.