sábado, 5 de mayo de 2012

FRANCIA Y EUROPA ANTE UN NUEVO DESAFIO



                                               Miguel León Prado O*

1.- Lo que Europa vive con los recortes frente a la crisis de la deuda, lo que sus gobernantes aprovechan para incidir donde más les interesa ideológicamente, produce cada día, descontento y miedo entre sus ciudadanos perplejos, al verificar especialmente en países con monarquía, la desigualdad en sus sociedades. En una palabra, la brecha entre ricos y pobres se acrecienta cada vez más. Incluso, ha comenzado un debate larvado entre sectores intelectuales más lúcidos, sobre la conveniencia de la existencia de la monarquía en países con profunda crisis.

2.-La política alemana de la Sra. Merkel, y su ayudante el Sr. Sarkozy, fervorosamente seguida en España por Rajoy y su equipo, sólo incide en crear más diferencias entre la Europa del norte y la del sur, atacando y destruyendo la necesaria cohesión europea que siempre ha servido de noble argumento. para su estabilidad. Hoy, está en juego, todo el andamiaje unitario, construido desde el siglo pasado.

3.-La irresponsabilidad y liviandad del presidente francés para encarar la crisis deja mucho que desear. Su discurso ambivalente en el debate televisado con Hollande, permitió entrever, que el presidente saliente debiera ser derrotado en forma aplastante por los sectores más conscientes del pueblo francés, que optan por un cambio y un giro en su política gubernamental el próximo domingo seis de mayo.

4.- Hollande, ha planteado frente a la situación que vive Europa, que los recortes sólo producen populismo, y hasta el más indocumentado de los ciudadanos europeos, saben lo que ello significa. Ya hemos observado lo sucedido en Grecia, España, Italia, Portugal. Pareciera existir una velada coincidencia con Merkel, que como ex militante comunista de la fenecida RDA, entiende claramente los impactos de esas políticas restrictivas.. Curiosamente, pensamos que si Hollande gana la presidencia de Francia, podría haber un mejor entendimiento con la canciller alemana, por la percepción y formación de ambos, en el manejo estratégico de los problemas sociales y por lo que está en juego en el contexto mundial.

5.-El cambio es una nueva Europa, que ofrezca, como igualmente afirma Hollande; “… progreso, igualdad y protección…que lejos de dividirnos nos encamine hacia el crecimiento y la justicia social, devolviendo la confianza al ciudadano y el interés por el proyecto europeo….”. Estamos recién comenzando a percibir, lo que en América latina sucedió hace diez años. El despertar de sus pueblos frente a políticas recesivas de un neoliberalismo fracasado con una profunda desigualdad y exclusión social de sus ciudadanos

6.- Lo que propone Hollande, es un factor de esperanza para la sociedad francesa, para empezar a salir de la crisis y pensar en un futuro mejor. Todo parece indicar, que dicha victoria tiene todas las posibilidades de que se produzca, y el beneficio de la misma, transcienda las fronteras de Francia.

7.- Con la victoria de Hollande, el deterioro de los gobiernos conservadores del norte de Europa, irán poco a poco produciéndose, y todos terminaran cayendo, y, en consecuencia, la ciudadanía empezará, también, poco a poco, a encontrar el pulso en su lucha y aspiraciones, de acuerdo a sus propias realidades. Esto ha comenzado en Gran Bretaña en sus elecciones de gobiernos locales hace unos días donde el gobierno conservador ha sufrido una derrota.

8.-La Europa del sur, aunque a contra pié y gobernada por partidos conservadores, al menos, tendrá la esperanza, que en las naciones más potentes de la Unión, los conservadores ya no estarán, o están empezando a marcharse. Los ciudadanos progresistas de España, Italia, Grecia y Portugal, podrán empezar a sentir cierta confianza, en futuros proyectos que combinen la ideología y el pragmatismo y menos sujetos a cánones del pasado tanto económico como político.

9.- Si Hollande derrota a la derecha francesa, no es un triunfo del partido Socialista. Es de una sociedad plural que va más allá de ese partido y reconoce que los sectores partidarios del cambio, son mucho más potentes y poderosos que una organización. Desde el gobierno hay que hacer seguimiento al programa. No tengamos ilusiones “a priori” de lo que se debe hacer sin antes entender el contexto donde se va actuar.

10.- Para Chile, lo que sucederá a partir del triunfo de Hollande en Europa, será una buena seña. Los sectores más avanzados de la sociedad, deben comprender que para derrotar a los conservadores, hay que ser plurales e irreverentes en la conformación de propuestas, menos dogmáticos en las alianzas, más realistas en la lectura político- social del país, más talentosos y sensibles para percibir hacia donde se mueve y dirige la sociedad.

11.- El Partido Radical y sus militantes, tienen la obligación de reflexionar lo que acontece en el mundo. Los cambios en su mapa de poder, sus flujos y reflujos. La política doméstica no es todo. Como organización adscrita a la Internacional Socialista, no significa ser genuflexo e incondicional ante ella. Muchas veces hemos reiterado, que esa instancia está superada y hay que proceder a iniciar un debate mundial sobre su rol y funciones para el siglo XXI.

12.- Somos latinoamericanos con sensibilidades distintas a los europeos que son los mayoritarios en dicha organización. Al sentirnos esperanzados en el triunfo de un militantes socialista francés, no significa que avalemos las políticas de ese partido en su totalidad o hagamos apología sobre sus virtudes. Las percibimos como un instrumento para el cambio y la transformación social de Francia. No cometamos el mismo error de siempre. Extrapolar situaciones.

Europa es Europa y América latina es América latina. No nos equivoquemos.

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* El autor es Abogado Universidad de Chile. Miembro del Centro de Estudios del Partido Radical. Actualmente, es Profesor-Investigador de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad Central de Venezuela.